...Siguiendo a los Primeros Padres de la Orden, vemos en la Regla de San Benito la interpretación concreta del Evangelio para nosotros.

Impregnada del sentimiento de la transcendencia divina nuestra vida está enteramente

orientada hacia la experiencia del Dios vivo.

 

Llamados por Dios, le respondemos buscándole verdaderamente en el seguimiento de Cristo,

por la humildad y la obediencia.

 

Purificado el corazón por su Palabra, por las vigilias y por una incesante conversión de vida,

Nos preparamos para recibir el Espíritu, el don de la oración pura y continua.

 

Esta búsqueda de Dios anima toda nuestra jornada, que se distribuye entre el Opus Dei, la Lectio Divina y el trabajo manual.

 

La tónica general de nuestra vida cisterciense es la sencillez y la austeridad, verdaderamente pobre y penitente “en el gozo del Espíritu Santo”

 

                                            Declaración sobre la vida Cisterciense.

Capítulo General de 1969